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Entre la Ciencia y la Empatía: El Arte de Manejar las Emociones en la Clínica Veterinaria

 Entre la Ciencia y la Empatía: El Arte de Manejar las Emociones en la Clínica Veterinaria


Por Carlos Arturo Bastidas Collantes

Intensamente es una película que habla sobre las emociones y me quedé pensando en cómo podría hacer una analogía con lo que los médicos veterinarios vivimos en el día a día y este es el resultado! Espero sus comentarios y me cuentan si se identifican con algún personaje!

La medicina veterinaria es una profesión de extremos: la alegría desbordante de salvar una vida y la devastación de perderla. Entre ambas, hay un torbellino emocional que, si no se gestiona bien, puede consumirnos. No nos lo enseñan en la universidad, pero la neurociencia nos ofrece herramientas para entender y controlar nuestras emociones, para que no sean ellas las que nos controlen a nosotros.


Neurociencia de la Emoción en la Clínica Veterinaria


El cerebro humano, en especial el sistema límbico, es el epicentro de nuestras emociones. La amígdala es como un guardián de la supervivencia: si detecta una amenaza (como un cliente agresivo o una emergencia crítica), activa el eje del estrés, disparando cortisol y adrenalina. Estas hormonas nos preparan para reaccionar rápido, pero un exceso de ellas nos desgasta, nos hace tomar malas decisiones y nos lleva al famoso "burnout".


En contraste, la corteza prefrontal es la sede del pensamiento racional y la toma de decisiones. Es ella la que nos permite evaluar una situación con calma, ver más allá del momento inmediato y recordar que nuestra labor es a largo plazo. La clave es aprender a equilibrar ambas áreas: reconocer nuestras emociones sin dejarnos arrastrar por ellas.


¿Acaso los veterinarios somos los verdaderos protagonistas de Intensamente?


Si Pixar buscara inspiración para Intensamente 3, los veterinarios seríamos los candidatos perfectos. Todos los días lidiamos con Alegría cuando logramos curar a un paciente, con Tristeza cuando debemos despedirnos de uno, con Furia cuando un cliente nos trata injustamente, con Temor cuando enfrentamos un caso difícil y con Desagrado cuando la falta de ética o la desinformación nos golpean.


Pero, además de los personajes clásicos, Intensamente 2 nos ofrece una visión más amplia de nuestra psique, con nuevos personajes que reflejan las emociones que también experimentamos a diario en nuestra profesión.


Confusión: ¿Quién no ha sentido esa emoción cuando nos enfrentamos a un diagnóstico incierto o no sabemos cómo manejar una situación compleja con un cliente o un paciente? Confusión aparece cuando no tenemos claro el camino, y en esos momentos, debemos confiar en nuestra experiencia y buscar claridad en la incertidumbre.


Fascinación: Como veterinarios, estamos rodeados de criaturas extraordinarias que nos asombran y nos llenan de asombro, ya sea por la belleza de un animal, su resistencia o la complejidad de los sistemas que debemos entender para tratarlos. Esa fascinación es un motor que nos impulsa a seguir aprendiendo.


Culpa: Esta emoción se hace presente cuando no logramos salvar a un paciente, cuando no hay nada más que podamos hacer. La culpa es una emoción pesada, pero debemos aprender a gestionarla y comprender que no todo depende de nosotros, y que a veces, simplemente, hay fuerzas que no podemos controlar.


Esperanza: A lo largo de nuestra carrera, es común ver cómo un caso mejora, cómo los pacientes sanan. La esperanza es lo que nos mantiene firmes, sobre todo en los días más difíciles, y nos da el impulso para seguir luchando.



El Panel de Control Emocional en la Clínica Veterinaria


Al igual que en Intensamente, nuestras emociones se convierten en personajes con sus propios roles y misiones dentro de nuestra mente. Lo importante es que, aunque todas tienen una función, necesitamos equilibrarlas para no dejar que una de ellas domine por completo. Como veterinarios, la clave está en tener un "panel de control emocional" bien ajustado, donde podamos permitir que las emociones como Alegría y Esperanza resplandezcan cuando las necesitamos, pero también saber cuándo activar la calma de la Corteza Prefrontal para lidiar con la Confusión o la Tristeza.


Consejos Prácticos Basados en Neurociencia


1. Respira antes de reaccionar: Un cliente nos grita, un caso se complica, una eutanasia nos estruja el alma. Antes de responder, inhala profundamente por cuatro segundos, sostén el aire cuatro más y exhala en seis. Esto activa el nervio vago, reduciendo el cortisol y devolviéndonos el control.



2. Etiqueta la emoción: La neurociencia demuestra que ponerle nombre a lo que sentimos reduce su intensidad. Decir (aunque sea para nosotros mismos) "Estoy frustrado porque este caso no mejora" nos permite procesar la emoción sin que nos domine.



3. Reescribe la narrativa interna: En vez de pensar "Fallé, no salvé a este paciente", cambia la perspectiva: "Hice todo lo posible, pero su cuerpo ya no podía más". Nuestros pensamientos moldean nuestras emociones.



4. Recarga tu tanque emocional: Después de un día pesado, el cerebro necesita experiencias que le devuelvan el equilibrio. Un paseo, música, deporte o incluso abrazar a tu mascota activan la dopamina y la serotonina, contrarrestando el estrés acumulado.



5. Desarrolla una "armadura emocional" saludable: No se trata de endurecernos hasta insensibilizarnos, sino de aprender a protegernos. La compasión no significa absorber el dolor de todos; es acompañar sin desmoronarnos.




Rompiendo el Tabú de la Salud Mental en Veterinaria


Hablar de emociones en nuestra profesión sigue siendo un tabú. Se espera que seamos resilientes, que no nos afecte la muerte, que lidiemos con insultos sin pestañear. Pero somos humanos antes que veterinarios. Aprender a manejar nuestras emociones no es debilidad, es supervivencia.


Tal vez Pixar aún no ha hecho una película sobre nosotros, pero no hace falta. La vivimos todos los días en la clínica, con nuestras propias batallas internas y nuestros pequeños héroes internos tratando de mantener el equilibrio. Que este ensayo sirva como una invitación a la reflexión y al cambio. Que cada veterinario que lo lea sepa que no está solo, que su salud mental importa y que, desde la neurociencia y la práctica diaria, podemos aprender a ser no solo mejores médicos, sino también personas más plenas y felices.


Si este texto te tocó el alma, compártelo con tus colegas. Que la lucha por una veterinaria más humana y emocionalmente sostenible se haga viral.















Comentarios

  1. Me encantó Doc! No la había analizado de esa forma, pero me parece chido verla bajo esa perspectiva!

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  2. Hola! DOC! SALUDOS DESDE TEGUCIGALPA! SOY TU FAN! ME ENCANTAN TUS ARTÍCULOS!! ojalá algún momento puedas venir a dictar un charla acerca de lo que escribes en mi país! Nos hace falta mucho de eso! Besos y abrazos

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  3. Yo paso en modo Desagrado con los pinches tutores irresponsables! Me encantó su artículo doctor! Mis sinceras felicitaciones desde Acapulco

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