Cuando el ego entra por la puerta, la medicina veterinaria sale por la ventana por CABC. Hay algo que me preocupa profundamente de nuestra profesión, y no tiene nada que ver con la falta de equipos, de medicamentos o de tecnología. Tiene que ver con nosotros. Con nuestros egos. Con esa absurda necesidad de demostrar quién sabe más, quién tiene más experiencia, quién posee el último diplomado, la especialidad más prestigiosa o la publicación más reciente. Como si la medicina veterinaria fuera una competencia entre colegas y no una misión compartida. Y mientras discutimos por quién tiene la razón, olvidamos una verdad que debería avergonzarnos, ninguno de nosotros llegó hasta aquí solo. Antes de que existieran los ecógrafos de alta resolución, la tomografía, la inteligencia artificial o la medicina basada en evidencia como la conocemos hoy, hubo médicos veterinarios que aprendieron cuando casi todo dependía de la observación clínica, del razonamiento y de la experiencia. Muchos trab...
El día que dejé de mirar una pantalla... y empecé a ver la vida por CABC Hubo un tiempo en el que colocaba el transductor sobre el abdomen de un paciente y, siendo completamente sincero, no veía absolutamente nada. Veía manchas grises, sombras, puntos blancos, líneas negras... pero no veía órganos. Mucho menos enfermedades. Y seguramente a muchos de ustedes les está pasando exactamente lo mismo. Respiren tranquilos. No están solos. Nadie nace sabiendo interpretar una ecografía. Nadie. Ni el mejor ecografista del mundo tomó un transductor por primera vez y encontró un riñón en cinco segundos. Nadie nació identificando un páncreas inflamado, un tumor esplénico o un embarazo de pocas semanas. Todos, absolutamente todos, empezamos igual: frustrados, confundidos y preguntándonos si realmente servíamos para esto. La única diferencia entre quien hoy realiza una ecografía en pocos minutos y quien todavía siente miedo de prender el equipo, es una palabra. Constancia. La ecografía no es un ...