"Slow down, you move too fast, you got to make the morning last.”— The 59th Street Bridge Song (Feelin' Groovy), de Simon & Garfunkel A los que están cansados por Carlos A. Bastidas C. Te veo. Te veo cuando piensas en cambiar de profesión. Cuando sientes que nadie entiende lo que cargas. Cuando las redes sociales te juzgan sin conocer la historia clínica completa. Cuando te preguntas si todo esto vale la pena. Vale. Pero no vale si te pierdes a ti mismo en el proceso. Bajar el ritmo no es fracasar. Es estrategia. Es inteligencia emocional. Es proteger la llama para que no se apague. No necesitamos ser héroes de guardia eterna. Necesitamos ser humanos que aman lo que hacen y saben cuándo sentarse cinco minutos en la vereda, como en esa canción, a mirar cómo pasa la vida. Para mi estudiantes no se obsesionen con ser el mejor del curso si en el camino pierdes la alegría. No compitas por demostrar quién duerme menos. No normalices el agotamiento como si fuera medalla. Haz que...
Therians, colas imaginarias… y la peligrosa especie que ya conocíamos: el Homo humanizans canis por Carlos A. Bastidas C. De pronto el mundo descubrió a los therians, personas que se identifican espiritualmente con un animal, que sienten que su alma es lobo, zorro o felino cósmico de galaxia emocional. Las redes explotan, los debates arden y los opinólogos desempolvan su diploma en psicología de WhatsApp. Y mientras tanto, en la sala de espera de cualquier clínica veterinaria del planeta, un colega bosteza y susurra: —Tarde. Nosotros ya vimos algo más intenso. Porque antes de que la palabra “therian” fuera tendencia, los médicos veterinarios ya lidiábamos con una subespecie fascinante, entrañable y, a veces, clínicamente riesgosa, los que humanizan a sus mascotas. No hablo del amor. El amor es hermoso. Ojalá todos los animales del mundo fueran amados. Hablo de esa frontera donde el perro deja de ser perro… y pasa a ser “mi hijo mayor, el más sensible de la casa, que no come croque...