Antes del bisturí, el verdadero acto de valentía en medicina veterinaria por C.A.B.C. Hay algo que debemos decirnos entre colegas, sin adornos, sin romantizar la profesión y sin esa falsa idea de que ser “buen veterinario” significa improvisar milagros bajo presión. No. Ser buen veterinario no es operar rápido para complacer al tutor ansioso. No es aceptar un “doctor, pero hágalo nomás, yo confío” cuando sabes perfectamente que no tienes toda la información necesaria. No es ceder ante el chantaje emocional del “es que no me alcanza para más”. Ser buen veterinario, muchas veces, significa decir NO. Y a veces ese “no” pesa más que cualquier cirugía compleja. Vivimos tiempos extraños. La medicina veterinaria ha cambiado, y no solo en técnica, farmacología o tecnología diagnóstica. Cambió el entorno. Cambió la relación con los tutores. Cambió el nivel de exposición. Hoy un error, incluso uno que pudo prevenirse con protocolo, puede convertirse en una condena pública, en una cacería di...
Del romanticismo socialista al realismo de la vida " Mi Primera Clínica Veterinaria"por C.A.B.C. Hubo un tiempo en que yo también tuve ideales socialistas. Sí, suena extraño decirlo ahora, y hasta me da risa recordarlo. Porque quienes me conocen saben perfectamente cuál es hoy mi orientación política, soy de derecha. No por moda, no por pose, no por repetir discursos vacíos. Lo soy porque la vida, esa maestra implacable que enseña sin pedir permiso, me fue mostrando con crudeza ciertas verdades que uno solo entiende cuando le toca vivirlas. No nací en medio de carencias. Vengo de un hogar donde nunca se pasaron penurias, donde mis padres, a punta de trabajo incansable, nos dieron siempre lo mejor. Y lo digo con absoluta gratitud, tuve vida de rico sin ser rico. No porque sobrara el dinero. Sino porque sobraban valores. Mis padres me enseñaron que la dignidad no se hereda, se construye. Que las oportunidades no caen del cielo, se trabajan. Que ayudar a otros es noble, pero jam...