Ir al contenido principal

Entradas

Entre Jaulas y Corazones Cansados: ¿Y si además de Gatificar… Humanizamos? Por Carlos A. Bastidas C.q

Entre Jaulas y Corazones Cansados: ¿Y si además de Gatificar… Humanizamos? Por Carlos A. Bastidas C. En Medicina Veterinaria hay una palabra que se ha vuelto bandera, tendencia, casi un mantra moderno gatificar. Y está bien… está muy bien. Hablamos de crear espacios verticales, enriquecimiento ambiental, zonas seguras, estructuras que permitan a los gatos sentirse protegidos, menos estresados, más felices. Nos capacitamos, invertimos, rediseñamos consultorios, hospitalizaciones, salas de espera. Nos emocionamos cuando vemos a un gato relajarse en un ambiente pensado para él, cuando observamos cómo baja su ansiedad, cómo mejora su experiencia clínica, cómo el respeto por su naturaleza transforma su salud. Lo celebramos… y debemos seguir haciéndolo. Pero en medio de esa evolución maravillosa, hay una pregunta que incomoda… una pregunta que casi nadie formula en voz alta: ¿Por qué hablamos tanto de gatificar… y hablamos tan poco de humanizar nuestros espacios? No humanizar en el sentido d...
Entradas recientes

Ética Viva en la Clínica Veterinaria Por Carlos A. Bastidas C.

 Ética Viva en la Clínica Veterinaria Por Carlos A. Bastidas C. Hay clínicas que curan enfermedades… y hay clínicas que curan personas. La diferencia no está en el tamaño del quirófano, ni en la marca del ecógrafo, ni en el número de diplomas colgados en la pared. La diferencia está en la armonía. En ese clima invisible pero contundente que se respira apenas se cruza la puerta. La armonía no se improvisa, se construye todos los días, con razón y con sentimiento, con carácter y con humanidad. Una clínica veterinaria no es un escenario para egos, es un ecosistema. Cada rol importa. El personal de limpieza que deja el piso impecable, la recepcionista que contiene a un tutor angustiado, el auxiliar que prepara al paciente con cuidado, el médico que decide con ciencia y conciencia. Cuando uno falla, todos sienten el impacto; cuando uno crece, todos avanzan. Mantener la armonía con el equipo exige algo más difícil que mandar, exige liderar. Liderar es escuchar antes de corregir, explicar...

El día que conocí a Joe

El día que conocí a Joe No recuerdo la fecha exacta. No sé si fue lunes, martes o uno de esos días que pasan sin nombre cuando la vida todavía no te avisa que algo grande está por ocurrir. Pero sí recuerdo cada segundo de ese momento, como si lo llevara tatuado en la memoria. Ese día llegó a mi clínica un muchachito. No tenía barba, ni títulos, ni experiencia. Tenía algo más poderoso: un brillo raro en los ojos, ese que solo tienen los que todavía creen, los que todavía sueñan, los que todavía no han sido derrotados por la rutina ni por el cansancio. Timbro. Salí a ver qué pasaba. Me preguntó por el costo de una cirugía para su gato. Le di los precios, como tantas veces lo había hecho con cientos de personas. Pero este no era como los demás. No se quedó en el monto. No se quedó en el “gracias, doctor”. Empezó a preguntar. Y preguntar. Y volver a preguntar. Y escuchar. Y anotar mentalmente cada palabra. Preguntaba como si ya fuera veterinario. Como si ya perteneciera. Como si ya supiera...

Memorias de un Veterinario por Carlos A. Bastidas C.

 Les propongo algo, a este libro quiero que lo vayamos contruyendo juntos, desde sus historias, entornos, lean como va la historia, y en los comentarios pueden poner de que temas tratar ... PRÓLOGO Nadie sueña con ser veterinario pensando en la gente. Uno piensa en animales agradecidos, colas que se mueven, vidas salvadas. Nadie te explica que vas a tratar más con el miedo humano que con enfermedades, ni que vas a aprender más de pérdidas que de anatomía. Este libro no es sobre héroes. Es sobre estar. Sobre intentar. Sobre no irse. Aquí hay humor, porque sin humor no se sobrevive. Aquí hay verdad, porque mentir cansa más. Si sigues leyendo, no es porque haya respuestas. Es porque ya conoces estas preguntas. CAPÍTULO 1 La vaca, el shaman y yo Me gradué creyendo que iba a salvar vidas. Lo que nadie me dijo fue que primero tenía que aprender a no perder la mía. La Universidad Central me entregó un título, un apretón de manos y una palmada en la espalda que...