LOS GRANDES MIEDOS DE UN MÉDICO VETERINARIO O cómo sobrevivir a una profesión en la que hasta los pacientes tienen dientes para reclamarte. Por Carlos A. Bastidas C. Dicen que los médicos veterinarios somos valientes. Que no le tenemos miedo a nada. Que podemos meter las manos en una boca llena de dientes, enfrentarnos a un perro de 50 kilos que no conoce el significado de la palabra «tranquilo», introducir un termómetro donde nadie quisiera tenerlo y salir vivos de una consulta con un gato que parece haber estudiado artes marciales. ¡Mentira! Los médicos veterinarios tenemos miedo. ¡Muchísimo miedo! Lo que sucede es que hemos aprendido a disimularlo detrás de un mandil, un estetoscopio y una expresión de seguridad que, en ocasiones, ni nosotros mismos nos creemos. Y es que nuestra profesión tiene sus propios monstruos. Algunos tienen cuatro patas, otros dos y los peores… ¡tienen WhatsApp! PRIMER MIEDO: EL TELÉFONO QUE SUENA A LAS DOS DE LA MADRUGADA. No existe sonido más at...
¡EL ORGULLO DE SER VETERINARIO! Por Carlos A. Bastidas C. 31 de octubre – Día del Médico Veterinario Ecuatoriano Ser veterinario es una de las aventuras más extraordinarias que puede vivir un ser humano. Y digo aventura porque nuestra profesión tiene de todo: alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, anécdotas que nos hacen reír hasta las lágrimas y otras que todavía nos aprietan el corazón. ¿Quién no recuerda a su primer paciente? Ese momento en el que uno intenta aparentar seguridad, mientras por dentro repasa mentalmente todos los libros de la universidad. ¡Y ni hablar de los primeros procedimientos! A veces terminábamos más nerviosos que el propio paciente. ¿Quién no ha recibido un mordisco, un arañazo, una patada o un baño inesperado de algún paciente que decidió dejar muy clara su opinión sobre nuestra consulta? ¿Quién no ha terminado una jornada con la ropa sucia, el cabello desordenado y un olor que ni el mejor perfume del mundo podría disimular? ¡Y qué decir de esas historia...