36 AÑOS DESPUÉS Cuando mi niño de 5 años se sentó frente a mí La puerta se abrió lentamente. No escuché pasos. Solo una respiración pequeña. Levanté la mirada. Y ahí estaba. Un niño. Pequeño. Con apenas cinco años. Me miraba fijamente. No parecía asustado. Parecía estar tratando de reconocerme. Yo sí lo reconocí. Aunque habían pasado treinta y seis años. Aunque su rostro habían desaparecido las arrugas, las preocupaciones y las responsabilidades. Aunque sus manos eran pequeñas, no se veían con mis manos de un hombre que había aprendido a operar, diagnosticar, estudiar, enseñar y sostener vidas. Lo reconocí inmediatamente. Era yo. Mi niño de cinco años. Se quedó parado frente a mí. Me miró unos segundos. Y entonces preguntó: —¿Tú eres yo? Tragué saliva. —Sí. Me miró de arriba abajo. —¿Y cuántos años tienes? —Cuarenta y uno. Abrió los ojos. —¿Tanto? Sonreí. —Sí… tanto. Se acercó un poco. —¿Y qué hicimos? No pude responder inmediatamente. Porque de repente comprendí que tenía que con...
¿Quién está formando a quienes cuidarán la vida? Por Carlos A. Bastidas C. En Ecuador estamos viviendo una situación que merece mucho más que una discusión entre colegas, merece un debate nacional. No es malo que existan institutos superiores. No es malo que existan nuevas alternativas de formación. Tampoco es malo que una persona quiera prepararse para trabajar en el cuidado y bienestar de los animales. De hecho, los auxiliares veterinarios cumplen una función importante dentro de una clínica veterinaria. Son parte fundamental del equipo y pueden apoyar al médico veterinario en numerosas actividades. Pero precisamente por eso debemos llamar a las cosas por su nombre. UN AUXILIAR VETERINARIO NO ES UN MÉDICO VETERINARIO Y no existe ninguna razón académica, profesional o sanitaria para que ambos perfiles sean presentados como equivalentes. El auxiliar veterinario recibe una formación orientada al apoyo del médico veterinario, al manejo básico de pacientes, cuidado, higiene, asistenc...