Ética: La Conversación que Nunca se debe dejar de tener!
Por Carlos Arturo Bastidas Collantes
Hay conversaciones que deberían ser eternas, de esas que no pasan de moda porque son el cimiento sobre el que se construye una sociedad decente. Una de ellas es la ética. Sí, esa palabra que muchos creen entender, pero que pocos aplican con convicción. La ética debería ser como el aire que respiramos: indispensable, constante, innegociable. No debería depender del contexto ni de la conveniencia. Y si hay un lugar donde su ausencia se siente como un veneno, es en la medicina veterinaria.
Porque ser veterinario no es solo curar animales. Es también aprender a convivir con colegas, clientes y seres humanos de todo tipo. Es caminar por un campo minado de egos, envidias y, sobre todo, chismes. Ah, los chismes… esas pequeñas semillas de veneno que, regadas con la saliva equivocada, crecen hasta convertirse en una bola de nieve capaz de sepultar reputaciones, carreras y hasta sueños enteros.
El Chisme: La Antítesis de la Ética
Vamos a ser claros: el chisme no es inocente. No es un simple comentario sin trascendencia. Es un arma, y muchas veces, la empuñan quienes no tienen el talento suficiente para brillar por mérito propio. Hay quienes en lugar de construir su éxito con trabajo, lo intentan con la demolición de los demás. ¿Cómo? Difamando, tergiversando, susurrando en la oscuridad hasta que la mentira suena más creíble que la verdad.
En nuestra profesión, esto se ha vuelto un cáncer. Veterinarios que en lugar de aprender del otro, lo destruyen con su lengua. Que en vez de ayudar a mejorar la imagen del gremio, lo ensucian con rumores. Que no necesitan pruebas para condenar a un colega, porque con solo decir "me dijeron que…" ya han lanzado la guillotina.
Pero la ética, la verdadera ética, no es un traje que uno se pone cuando le conviene. Es una piel que no se puede quitar. Es un espejo en el que deberíamos mirarnos todos los días y preguntarnos: ¿Soy alguien de quien me sentiría orgulloso si estuviera del otro lado del chisme?
Lecciones de Vida para la Práctica Profesional y la Familia
El problema es que lo que normalizamos en la vida profesional, lo arrastramos a la personal. Si en el consultorio o en la universidad nos acostumbramos a hablar mal de los demás, ¿qué nos impide hacerlo en nuestra familia? ¿Qué ejemplo le damos a nuestros hijos si nuestro día a día se basa en resaltar nuestras miserias y no en engrandecer nuestras virtudes?
Hablar de ética no es un tema de moda. No es una charla ocasional cuando alguien es víctima de un linchamiento digital o cuando un colega pierde su trabajo por un rumor infundado. La ética es un hábito, un estilo de vida. Es preguntarnos en cada conversación: ¿esto que voy a decir construye o destruye?
Si en lugar de usar nuestra energía para criticar, la usáramos para mejorar nuestra profesión, otro gallo cantaría. Si en vez de envenenarnos con el chisme, nos alimentáramos con el aprendizaje y la admiración por quienes lo hacen bien, seríamos un gremio más fuerte.
La ética no es para los momentos difíciles; es para todos los días. Es una conversación que nunca debe callar. Y si en algún momento sientes la tentación de difundir un rumor o hablar mal de un colega para sentirte superior, recuerda esto: las palabras son un búmeran. Lo que lanzas, tarde o temprano regresa a ti.
Y cuando la bola de nieve del chisme ruede, asegúrate de no ser tú quien la empujó.
Porque en la vida, como en la veterinaria, lo que verdaderamente importa no es lo que dices de los demás, sino lo que los demás pueden decir de ti con admiración y respeto.
Con mucho cariño a todos los colegas que en algún momento han tenido que pasar por esta situación!
Palabras de agradecimiento por la empatía para quienes hemos sido víctimas de los "chismes" mal fundamentados , por colegas q no dimensionan las consecuencias de sus acciones .
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