Ser y Parecer: La Responsabilidad del Médico Veterinario por Carlos A. Bastidas C.
En la medicina veterinaria, como en cualquier otra profesión de salud, la excelencia no es opcional. Es un deber. Sin embargo, en los últimos años, hemos visto cómo nuestra carrera es invadida por profesionales de otras áreas, cómo la competencia desleal se vuelve una norma y cómo el valor de nuestro trabajo se reduce a una absurda guerra de precios. Es momento de alzar la voz. De recordar quiénes somos y qué representamos.
Un médico veterinario no solo debe ser un profesional de calidad, sino también parecerlo. No podemos permitir que la informalidad, la negligencia y la improvisación se normalicen en nuestra práctica. No es aceptable que existan personas ofreciendo servicios veterinarios sin la formación adecuada, ni que colegas validen estas prácticas con su silencio. La medicina veterinaria es una ciencia, no un negocio de regateo.
La excelencia no se negocia
Cuando un paciente humano requiere cirugía, ¿aceptaríamos que se la realicen en condiciones precarias, sin exámenes previos y sin un equipo adecuado? Entonces, ¿por qué algunos permiten que eso ocurra con nuestros pacientes animales? Si realmente creemos en nuestra profesión, debemos exigir lo mismo que exigiríamos para nosotros mismos y nuestros seres queridos.
Bajar precios sin considerar la calidad del servicio es una traición a nuestra profesión. No somos vendedores de productos; somos médicos. La competencia debe basarse en la excelencia, no en quién cobra menos. Porque cuando la prioridad es el precio y no la calidad, los primeros en pagar las consecuencias son los pacientes.
Inversión en educación e infraestructura: el camino correcto
Ser un buen veterinario no es solo cuestión de vocación, sino de preparación constante. La medicina avanza, y con ella, nosotros debemos avanzar también. Invertir en educación, en equipos adecuados y en espacios que cumplan con los estándares de higiene y seguridad no es un lujo, es una necesidad. No es fácil, pero es el único camino digno para nuestra profesión y para nuestros pacientes.
Los propietarios de mascotas apreciarán el verdadero valor de un servicio bien hecho cuando les demostremos con hechos, no con precios bajos, que ofrecemos lo mejor. La confianza se gana con calidad, ética y compromiso, no con descuentos y falsas promesas.
El compromiso de cada veterinario
Es nuestra responsabilidad defender la medicina veterinaria de la usurpación y la mediocridad. No podemos callar ante el intrusismo profesional ni tolerar prácticas que ponen en riesgo la vida de los animales. Nuestra misión es clara: ofrecer siempre lo mejor, sin concesiones.
Si realmente amamos nuestra profesión, demostremos que la dignidad veterinaria no está en oferta. Porque la verdadera competencia está en la calidad, no en el precio. Y cuando eduquemos a nuestros clientes en ese principio, entenderán que lo barato, en salud, siempre sale caro.
Es momento de alzar la voz. De ser y parecer. De recordar que la medicina veterinaria no es un negocio de segunda categoría, sino una profesión que merece respeto, inversión y, sobre todo, excelencia.
Comentarios
Publicar un comentario