Redes de Odio: La Caza de Brujas Contra los Veterinarios en Ecuador y México por Carlos A. Bastidas C.
Imagina dedicar tu vida a salvar a los animales, a luchar cada día contra la enfermedad, el abandono y el dolor. Imagina pasar noches sin dormir, ver lágrimas de dueños desesperados, sostener en tus manos la vida y la muerte de un ser inocente. Ahora, imagina que, después de todo ese esfuerzo, un grupo anónimo, escondido detrás de una pantalla, decide convertirte en su próximo enemigo, su siguiente víctima.
Eso es lo que está ocurriendo en Ecuador. La página de Facebook Bloque de Defensa Animal Ec se ha transformado en un tribunal sin juez ni jurado, donde se lincha públicamente a médicos veterinarios y fundaciones que no se alinean con su ideología. Con acusaciones sin pruebas, con montajes burdos y discursos incendiarios, esta plataforma ha iniciado una cacería de brujas que no busca justicia, sino destrucción.
¿Justicia o venganza?
Las redes sociales han demostrado ser una herramienta poderosa para exponer abusos reales, pero también pueden convertirse en un arma letal cuando caen en manos de personas sin escrúpulos. En este caso, el objetivo es claro: amedrentar, destruir reputaciones y sembrar el miedo. Veterinarios han sido víctimas de calumnias sin fundamentos, señalados sin pruebas, convertidos en monstruos ante la opinión pública sin posibilidad de defenderse.
La pregunta es inevitable: ¿qué buscan realmente? ¿Defender a los animales o simplemente alimentar su propio ego, su necesidad de control y su sed de escándalo? Porque si realmente quisieran justicia, actuarían con ética, con pruebas, con procesos legales, no con ataques cobardes desde el anonimato.
¿A dónde quieren llegar?
El problema va mucho más allá de los insultos en redes. Estamos hablando de profesionales cuya estabilidad emocional y económica está siendo afectada. Estamos hablando de familias que sufren por las difamaciones, de clínicas veterinarias que pueden cerrar sus puertas, de médicos que podrían perder su sustento por acusaciones infundadas.
¿Han pensado en las consecuencias de su odio? ¿Qué pasará el día que un veterinario, incapaz de soportar la presión, decida acabar con su vida? ¿Serán capaces de cargar con la culpa? ¿O simplemente dirán que "se lo merecía"?
Este no es un simple conflicto en redes. Es un peligro real. Cuando el linchamiento digital cruza la línea del escrache y se convierte en acoso sistemático, el siguiente paso puede ser la violencia física. ¿Qué sigue después? ¿Atentados contra clínicas veterinarias? ¿Agresiones en la calle? ¿Asesinatos?
No es exagerado. La historia nos ha demostrado que la violencia en redes puede escalar a tragedias irreversibles.
Cobardes tras la pantalla
El rasgo más despreciable de estos verdugos digitales es su cobardía. Se esconden detrás de una página, se refugian en el anonimato, lanzan acusaciones sin dar la cara. ¿Por qué no enfrentan a los veterinarios en un debate abierto? ¿Por qué no presentan pruebas reales ante la ley? Porque no las tienen. Porque su único poder es el miedo que logran infundir con su teclado y sus seguidores enceguecidos por la indignación artificial que han sembrado.
Pero su tiempo de impunidad se acaba. Los veterinarios no están solos. Somos una comunidad fuerte, unida, y no vamos a permitir que el odio de unos pocos destruya la vocación de quienes realmente aman y protegen a los animales.
Un llamado a la conciencia
A quienes siguen a este grupo sin cuestionar sus acciones, les pregunto: ¿quieren ser parte de un movimiento de justicia o de una turba enfurecida que lincha sin razón? Antes de compartir una publicación, antes de sumarse al odio, piensen: ¿y si mañana el acusado soy yo?
A los veterinarios, les digo: no bajemos la cabeza. No nos dejemos amedrentar por cobardes que solo existen detrás de una pantalla. Nuestra labor es noble, nuestra vocación es legítima, y nuestra ética vale más que mil calumnias.
Y a quienes manejan Bloque de Defensa Animal Ec, los desafío: den la cara, presenten pruebas, actúen con honor o callen para siempre. Porque lo que están haciendo no es defensa animal, es terrorismo digital. Y tarde o temprano, toda injusticia encuentra su castigo.
¡Basta de persecución! ¡Basta de calumnias! Los veterinarios merecen respeto, no linchamientos!
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