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Día Internacional del Perro: El Héroe de Cuatro Patas que Nos Salva el Alma


Día Internacional del Perro: El Héroe de Cuatro Patas que Nos Salva el Alma por Carlos Arturo Bastidas Collantes


Hay quienes dicen que el perro es el mejor amigo del hombre. Yo creo que se quedan cortos. El perro no es un amigo, es el ser más puro que ha decidido amarnos sin condiciones, sin medidas, sin cláusulas. Hoy, en su día, no podemos simplemente aplaudirles: tenemos que rendirles homenaje como a esos héroes anónimos que, sin capa, nos han salvado la vida más de una vez… y no siempre hablamos de salvarnos el cuerpo, sino el alma.


Porque el perro no te pide nada, más que lo ames. Y aún sin eso, te da todo. Da igual si llegas con ojeras del trabajo, si tu día fue una montaña rusa emocional o si no te queda fuerza ni para sonreír. Él está. Él te ve como lo mejor del universo, aunque tú sientas que eres lo peor. Te lame las penas, te mueve la cola como quien aplaude que existas, y se recuesta a tu lado como diciéndote: "no hace falta nada más, humano, ya estamos juntos".


¿Cómo no conmoverse con la mirada de un perro viejo, de esos que caminan lento pero que aún insisten en seguirte? ¿Cómo no admirar al cachorro que te destroza la casa pero te reconstruye el corazón con una sola mirada? ¿Cómo no aprender de ese perro que rescataste, pero que en realidad te rescató a ti?


El perro es resiliencia. Es amor sin resentimientos. Es fidelidad sin agenda. Es alegría en cuerpo peludo. Es el único ser que puede despedirte todos los días como si te fueras a la guerra, y recibirte como si volvieras de ella, aunque solo hayas ido a comprar pan. Eso no es simple lealtad. Eso es divinidad.


Hoy, este ensayo no es solo para los veterinarios que cada día enfrentamos el reto de entender lo que no se dice con palabras, sino también para cada persona que alguna vez ha sentido una patita encima del pecho en los momentos en que el mundo se desmoronaba.


El perro no es mascota. El perro es hogar. Es familia. Es espejo de lo mejor que podríamos ser. Porque si tan solo amáramos como ellos aman, si viviéramos el presente como ellos lo viven, si olvidáramos las heridas como ellos las olvidan... este mundo sería infinitamente más humano.


Así que hoy, 21 de julio, mientras acaricias a tu peludo o recuerdas a aquel que partió y te dejó un vacío lleno de amor eterno, quiero que sepas esto: el perro no vino al mundo solo a acompañarnos. Vino a enseñarnos a ser mejores. Y vaya que lo hace.


Gracias, perro, por cada vez que nos salvaste sin que lo supiéramos. Por cada vez que sanaste nuestras grietas con tu hocico húmedo. Por recordarnos que el amor verdadero existe... y a veces, viene con cola y cuatro patas.


Feliz Día Internacional del Perro. Que este homenaje no dure un solo día, sino toda la vida.









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