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¿Por qué tan caro, doctor?


¿Por qué tan caro, doctor?

Manual práctico (y mental) para no regalar tu trabajo por Carlos A. Bastidas C.

Ser veterinario es maravilloso.

Salvas vidas, alivias dolores, das malas noticias con voz calmada y sonríes aunque por dentro estés pensando en renunciar, abrir una panadería o hacerte tintorería.

Y, aun así, hay una pregunta que aparece en tu consultorio más que casos de parvovirosis!

“¿Por qué tan caro?”

Nunca falla.

No importa si acabas de explicar un procedimiento complejo, si el animal se estaba muriendo o si llevas 18 horas sin comer.

La pregunta llega. Siempre.

Este ensayo es para ti, colega.

Para que te rías, asientas con la cabeza y recuerdes por qué no tienes que pedir perdón por cobrar.

1. Spoiler !!!no cobramos por tocar perritos

Hay gente que cree que la consulta veterinaria consiste en:

Acariciar al paciente

Decir “pobrecito”

Recetar algo “suave”

Cobrar poco, porque amor

Lamentamos informar que no.

Cobramos por:

Saber cuándo no es “solo gastritis”

Distinguir entre “está decaído” y “se está muriendo”

Tomar decisiones cuando Google ya se rindió

Si fuera solo tocar perritos,

el costo sería una galleta y una selfie.

2. “Es un rescatadito, doctor…”

Ah, sí.

El comodín moral.

“Es rescatado, debería no cobrar”

Claro.

Porque las bacterias tienen conciencia social.

Porque el anestésico sabe de historias tristes.

Porque el proveedor acepta pago con lágrimas.

El parásito no pregunta si el perro fue comprado o encontrado.

El monitor no baja el precio porque “viene de la calle”.

La clínica no funciona con buenas intenciones.

Si el rescate fuera moneda, ya todos seríamos millonarios.

3. ¿Qué incluye el precio? (Versión no detallada en factura)

El precio incluye:

Años de estudio

Libros caros

Cursos que nadie te regaló

Equipos que cuestan más que tu primer carro

Errores que te enseñaron más que la universidad

Decisiones que pesan más que cualquier reclamo en redes

Y no, no incluye:

Donación permanente

Sacrificio eterno

Martirio profesional

Vida miserable “porque es vocación”

4. La clínica no es una ONG (aunque a veces lo parezca)

Tu clínica tiene:

Luz

Agua

Internet

Insumos

Colaboradores que quieren sueldo (¡qué descaro!)

Impuestos (esos nunca son solidarios)

Pero algunos clientes creen que funciona con:  amor

 empatía

 frases motivacionales

No.

Funciona con números que cuadran.

5. Cobrar bien no te quita humanidad (te la devuelve)

Cobrar mal produce:

Burnout

Amargura

Ganas de mandar todo al carajo

Veterinarios que odian lo que aman

Cobrar bien produce:

Mejor atención

Mejores decisiones

Mejor equipo

Mejor vida

La miseria no te hace más ético.

Te hace más cansado.

6. Manual de frases internas para sobrevivir

Cuando te digan “¿por qué tan caro?”, piensa:

Porque sé lo que hago.

Porque mi tiempo vale.

Porque mi familia también come.

Porque no estudié para pasar pena.

Y sonríe.

Eso descoloca más que cualquier discurso.

7. Elegimos esta profesión por vocación… no por penitencia

No elegimos ser veterinarios para:

Vivir endeudados

Sentir culpa por cobrar

Regalar nuestro conocimiento

Justificar cada factura

Elegimos esta profesión para hacerlo bien

y para vivir bien.

Porque amar lo que haces no significa hacerlo gratis.

Significa hacerlo con excelencia.

Epílogo veterinario (léelo despacio)

La próxima vez que alguien diga:

“Doctor, ¿no me hace un descuentito?”

Respira.

Recuerda todo lo que te costó llegar aquí.

Y piensa, con ironía y paz:

“No es caro.

Es que mi trabajo no es un favor.

Es una profesión.”



Este ensayo no busca convencer clientes.

Busca despertar veterinarios.

Compártelo con ese colega que ya está cansado.

Con el que ama su profesión, pero está harto de regalarse.

Porque si nosotros no defendemos lo que valemos,

nadie más lo va a hacer por nosotros.

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