Se aprende más de los errores que de los éxitos
Carlos A. Bastidas C.
Nos enseñaron a aplaudir los éxitos, a colgarlos en la pared, a presumirlos en redes sociales, a convertirlos en diplomas, medallas y títulos. Nos enseñaron a hablar de lo que hicimos bien, de lo que logramos, de lo que conquistamos. Pero casi nadie nos enseñó a hablar de los errores.
Y sin embargo, es ahí donde está el verdadero aprendizaje.
En medicina veterinaria, como en la vida, no se crece desde la perfección, sino desde la equivocación. No se madura desde la infalibilidad, sino desde la caída. No se forma un gran profesional desde el ego, sino desde la humildad.
Un docente que solo habla de sus éxitos enseña logros. Un docente que habla de sus errores enseña humanidad, criterio, ética y resiliencia.
Los errores también son maestros
Cada error es una lección que no viene en los libros. Cada fallo es una experiencia que ningún manual puede explicar con total exactitud. Porque la vida real no es como en los textos: no es lineal, no es perfecta, no es predecible.
En los libros todo sale bien. En la realidad, no siempre.
Y está bien.
Porque es en ese choque entre la teoría y la realidad donde nace el verdadero profesional. Donde se aprende a pensar, a decidir, a asumir responsabilidades, a cargar con consecuencias, a reflexionar y a mejorar.
Quien no se ha equivocado, no ha vivido. Quien no ha fallado, no ha aprendido. Quien no ha sentido culpa, miedo o frustración, no ha entendido aún el peso real de esta profesión.
El problema no es equivocarse, es mentir
El problema no es cometer errores. El problema es esconderlos. Disfrazarlos. Negarlos. Convertirlos en silencios incómodos o en historias maquilladas.
Cuando un docente tiene el valor de decir, “Yo me equivoqué, y esto fue lo que aprendí”, está formando mucho más que veterinarios: está formando seres humanos íntegros.
Está enseñando que el error no te define, pero sí lo que haces después de él.
Que equivocarse no te vuelve menos profesional. Te vuelve más consciente. Más responsable.
De errores y más trataremos próximamente en nuestro podcast Vetcast—como en la vida— no nos forma la perfección, nos forma la experiencia. Nos forma lo que no salió como esperábamos, lo que nos hizo dudar, lo que nos obligó a volver a estudiar, a replantearnos todo, a crecer.
Pero ¿saben qué es lo más triste?
Que casi nadie habla de eso.
Todos muestran los casos exitosos, las cirugías perfectas, los diagnósticos impecables, las fotos bonitas. Pero nadie habla de las noches sin dormir, de los casos que nos marcaron, de los errores que nos enseñaron más que cualquier libro.
Y por eso nace Vetcast.
Vetcast no es un podcast de egos.
No es un podcast de apariencias.
No es un podcast de perfección.
Es un espacio real. Humano. Honesto.
Un espacio donde, junto a Diego Echeverría y colegas invitados, vamos a hablar de lo que de verdad forma a un veterinario,
de los errores, de los miedos, de las dudas, de las decisiones difíciles, de la ética, del crecimiento personal, del fracaso que nos enseñó, y del éxito que llegó después de aprender.
Aquí no venimos a fingir que somos infalibles.
Venimos a decir: somos humanos, y eso también es parte de ser buenos médicos.
Porque solo cuando aceptamos que nos equivocamos, aprendemos de verdad.
Solo cuando compartimos nuestras caídas, ayudamos a que otros no tropiecen igual.
Solo cuando dejamos el ego de lado, formamos profesionales íntegros.
De esto y mucho más hablaremos en Vetcast.
Síguenos en nuestras redes sociales como Vetcast.
Muy pronto.
Muy real.
Muy humano.
Porque aquí no se trata de parecer perfectos.
Se trata de ser mejores.
Excelente es la pura realidad y así es realmente como se aprende a ser honesto y reconocer nuestros errores
ResponderEliminar