Ir al contenido principal

Entre el Progreso que Salva Vidas y las Sombras que Nos Retan como Veterinarios por Carlos A. Bastidas C.


Entre el Progreso que Salva Vidas y las Sombras que Nos Retan como Veterinarios por Carlos A. Bastidas C.

Mirar lo que ha sucedido en estos pocos días del 2026,  no es un ejercicio de adivinación, es un acto de responsabilidad. La medicina veterinaria no se detiene, no espera, no se acomoda. Avanza, empuja, obliga a actualizarse. Y en ese avance hay que decirlo la balanza se inclina mayoritariamente hacia el bien.

Los avances médicos que estamos viviendo y los que se consolidarán en el 2026 son, sin exagerar, históricos. Diagnósticos más tempranos, imágenes más precisas, tratamientos menos invasivos, anestesias más seguras, cirugías más finas, medicina regenerativa que deja de ser promesa para convertirse en realidad clínica. La ecografía, la tomografía, la biología molecular, la farmacología de precisión… todo apunta a una medicina más científica, más humana y más efectiva.

Hoy salvamos vidas que hace diez o quince años se daban por perdidas. Hoy el error ya no suele venir de la falta de herramientas, sino del mal uso de ellas. Y eso es una buena noticia, significa que el futuro depende más de formación y ética que de milagros.

Pero sería deshonesto hablar solo de luces.

Porque mientras la medicina avanza, la sociedad, o al menos una parte de ella, se fragmenta. Y eso lo vivimos todos los días en el consultorio.

El 2026 también nos enfrenta a un fenómeno cada vez más evidente, tutores con problemas psicológicos severos no tratados, que proyectan sus vacíos, miedos y frustraciones en los animales. Personas que no buscan bienestar para su mascota, sino validación emocional, control, compensación o incluso protagonismo.

Y aquí aparece una palabra que incomoda, pero que ya no se puede ignorar, therians.

No hablamos de diversidad sana ni de expresiones culturales respetables. Hablamos de confusión profunda entre identidad humana y animal, de discursos que romantizan la animalización del ser humano y exigen que el médico veterinario valide fantasías que no tienen sustento científico ni clínico.

El problema no es que alguien crea algo.

El problema es cuando pretende que el veterinario adapte su criterio médico, su ética y su ciencia a una narrativa emocional distorsionada.

El 2026 nos exigirá algo más que buenos diagnósticos!

nos exigirá carácter profesional.

Tendremos que aprender a decir:

No, eso no es medicina.

No, eso no es bienestar animal.

No, su mascota no es una extensión de su trauma.

No, el veterinario no es terapeuta humano ni facilitador de delirios.

Y decirlo con respeto, sí.

Pero también con firmeza.

Porque si algo debemos defender en este nuevo escenario es que la medicina veterinaria no puede convertirse en un escenario de complacencia emocional. Nuestro deber sigue siendo el paciente. El animal. Su salud. Su dignidad. Su calidad de vida.

El 2026 será mejor en muchos aspectos, sin duda.

Será más tecnológico.

Más preciso.

Más eficiente.

Pero también será un año donde el veterinario que sobreviva y destaque será aquel que combine:

Ciencia sólida

Empatía bien entendida

Límites claros

Y una ética innegociable

El futuro no necesita veterinarios tibios.

Necesita profesionales preparados para curar cuerpos… sin perder la cordura en el proceso.

Y si algo nos deja claro este horizonte que se aproxima, es que avanzar no siempre significa ceder. A veces, avanzar también es plantarse firme.

Porque mejorar no es solo hacer más…

es hacer mejor, incluso cuando incomoda.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuando el Error es Maestro y la Soberbia un Obstáculo

Cuando el Error es Maestro y la Soberbia un Obstáculo Por Carlos Arturo Bastidas Collantes Dicen que el conocimiento te da poder, pero el verdadero poder está en saber usarlo con humildad. En la medicina veterinaria, como en la vida, todos fallamos. A veces porque decidimos rápido, otras porque confiamos demasiado o simplemente porque aún no sabemos lo suficiente. Pero cuando presenciamos el error de otro colega, ¿cómo debemos actuar? ¿Desde la cima de un ego inflado o desde la compasión de quien también ha tropezado? La respuesta es sencilla y brutalmente honesta: no somos Dios. Ni tú, ni yo, ni el PhD de peluquín que inspiró estas líneas con su falta de tacto y exceso de soberbia. Por eso, antes de levantar el dedo acusador, conviene mirarse las manos. Todos hemos tenido momentos donde, de haber sido grabados, nos habríamos ganado más de un meme y menos de una estrella. El error ajeno no debe ser pretexto para juzgar, sino oportunidad para educar. Y esa educación no se grita en públi...

“31 de Octubre: El Día en que Celebramos a Quienes Curamos con Ciencia, Alma y Lodo en los Zapatos”

  “31 de Octubre: El Día en que Celebramos a Quienes Curamos con Ciencia, Alma y Barro en los Zapatos” Por Carlos A. Bastidas C. Hoy amanecí con el corazón apretado. Mi querido equipo perdió la semifinal de la Copa Libertadores, y confieso que me dolió… porque uno también ama esos colores que lo acompañan desde niño. Pero justo cuando la tristeza me quería ganar el día, recordé algo mucho más grande,  ¡hoy es 31 de octubre, el Día del Médico Veterinario Ecuatoriano! Y entonces sonreí. Sonreí porque, más allá del marcador, tengo muchos motivos para celebrar. Tengo una familia hermosa que me sostiene, unos hijos que me inspiran, una esposa que me acompaña en cada batalla, y un gran equipo de amigos y colegas que trabajan hombro a hombro conmigo en la clínica, dejando el alma por cada vida que atendemos. Y me di cuenta de algo,  la vida, al igual que la veterinaria, se gana con el corazón. No todos los héroes usan capa. Algunos usamos bata, botas llenas de lodo, o ...

¿Por Qué los Niños Quieren Ser Veterinarios?

¿Por Qué los Niños Quieren Ser Veterinarios ? Por Carlos Arturo Bastidas Collantes Hay una edad mágica en la que los sueños todavía no conocen el miedo al fracaso. Es esa etapa luminosa en la que un niño puede querer ser astronauta, mago, bombero o veterinario sin que nadie le diga que es difícil, que no hay dinero, que es muy largo el camino. Es ahí, en ese rincón ingenuo y valiente de la infancia, donde nace con fuerza una de las vocaciones más nobles que puede tener el corazón humano: la de cuidar a los animales. La primera razón por la que un niño sueña con ser veterinario es simple: ama sin condiciones. Ese amor instintivo que lo lleva a abrazar a su perro, a salvar a un insecto del agua o a llorar con el final de una película de caballos. En un mundo cada vez más apurado y desalmado, los niños todavía tienen tiempo para mirar a los ojos a un gato y ver allí un ser vivo que merece respeto, cariño y protección. Ellos no necesitan que nadie les enseñe empatía, porque la traen de ser...