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Mostrando entradas de julio, 2026

No. El veterinario no es caro. Lo que pasa es que llevamos décadas cobrando menos de lo que realmente vale nuestro trabajo. ¿Te has dado cuenta de algo? Cuando vas al médico, al odontólogo o al abogado, rara vez preguntas: "¿Y cuánto me deja de descuento?" Cuando compras el último celular, un televisor o sales a cenar, pagas el precio. Cuando llevas tu vehículo al taller, aceptas que reparar un motor cuesta dinero. Pero cuando la vida de un perro o un gato está en juego... La primera pregunta muchas veces es: "¿No me hace un descuento, doctor?" ¿Por qué? ¿Por qué el único profesional al que parece normal pedirle que rebaje su trabajo es al veterinario? Tal vez porque nunca nos enseñaron lo que realmente hay detrás de una consulta veterinaria. Un médico veterinario no llega a un consultorio por casualidad. Detrás hay años de universidad. Miles de horas de estudio. Noches sin dormir. Prácticas. Internados. Guardias. Cursos. Congresos. Especializaciones. Maestrías. Y un compromiso de estudiar toda la vida, porque la medicina cambia todos los días. Pero eso es solo una parte. Ahora mira una clínica veterinaria moderna. Ecógrafos. Equipos de rayos X digitales. Laboratorios de hematología y química sanguínea. Anestesia inhalatoria. Monitores multiparámetro. Bombas de infusión. Endoscopios. Hospitalización. Quirófanos. Oxígeno. Todo eso cuesta cientos de miles de dólares. Y sí. Muchos de esos equipos son exactamente los mismos que se utilizan en hospitales de medicina humana. Los medicamentos también. Las suturas también. Los anestésicos también. Los protocolos también. Porque la ciencia no distingue especies. Salvar una vida siempre requiere conocimiento, tecnología y preparación. Entonces surge otra pregunta incómoda. ¿Por qué un veterinario cobra mucho menos que un profesional de la medicina humana, si estudió durante años, utiliza equipos similares y carga con la misma responsabilidad de tener una vida en sus manos? La respuesta duele. Porque nosotros mismos acostumbramos a la sociedad a creer que nuestro trabajo vale menos. Durante décadas aceptamos descuentos por culpa. Regalamos consultas. Perdonamos procedimientos. Trabajamos horas extras sin cobrarlas. Nos dio miedo decir cuánto vale nuestro conocimiento. Y poco a poco se volvió "normal" que el veterinario fuera el único profesional que debía justificar cada centavo. Pero hay algo que debemos entender. Cuando una clínica cobra lo justo, no está cobrando solo una consulta. Está sosteniendo un laboratorio. Está manteniendo equipos que pueden salvar vidas. Está pagando personal capacitado. Está invirtiendo en capacitación. Está garantizando medicamentos. Está asegurando que, cuando llegue una emergencia a las tres de la mañana, exista alguien preparado para atenderla. Cobrar con dignidad no es falta de amor por los animales. Es precisamente lo contrario. Porque una clínica que no puede sostenerse termina cerrando. Y una clínica que cierra ya no salva a nadie. A los tutores de mascotas quiero decirles algo desde el corazón. Si tu perro o tu gato es parte de tu familia, entiende que quien lo atiende también tiene una familia. También paga cuentas. También invirtió años y recursos para poder salvar vidas. Pedir un descuento no siempre es una falta de respeto. Todos podemos atravesar momentos difíciles. Lo que sí es injusto es asumir que el veterinario debe sacrificar el valor de su trabajo por el simple hecho de amar a los animales. Y a mis colegas... Quiero recordarles algo que nadie nos enseñó en la universidad. Nuestra vocación no nos obliga a vivir con culpa. Nuestra pasión no nos obliga a trabajar gratis. Nuestra empatía no nos obliga a regalar nuestro conocimiento. Cada vez que aceptamos cobrar menos de lo justo por miedo a perder un cliente, toda la profesión pierde un poco de su valor. Cada vez que defendemos el precio de nuestro trabajo con respeto y argumentos, dignificamos a miles de veterinarios que estudian, se esfuerzan y dedican su vida a cuidar a quienes no pueden pedir ayuda con palabras. No cobres con vergüenza. No pidas disculpas por ser profesional. No regales aquello por lo que sacrificaste tantos años de tu vida. Porque el día en que los veterinarios aprendamos a valorar nuestro trabajo... Ese mismo día la sociedad empezará a valorarlo también. La medicina veterinaria no necesita héroes que trabajen gratis. Necesita profesionales que puedan seguir salvando vidas mañana, dentro de diez años y durante toda una vida. Si este mensaje te representa, compártelo. No para defender un precio. Sino para defender la dignidad de una profesión que dedica su vida a proteger a quienes más amamos.

  No! El veterinario no es caro! Lo que pasa es que llevamos décadas cobrando menos de lo que realmente vale nuestro trabajo por Carlos A. Bastidas C. ¿Te has dado cuenta de algo? Cuando vas al médico, al odontólogo o al abogado, rara vez preguntas: "¿me hace un descuentito?" Cuando compras el último celular, un televisor o sales a cenar, pagas el precio. Cuando llevas tu vehículo al taller, aceptas que reparar un motor cuesta dinero. Pero cuando la vida de un perro o un gato está en juego... La primera pregunta muchas veces es: "¿No me hace un descuento, doctor?" ¿Por qué? ¿Por qué el único profesional al que parece normal pedirle que rebaje su trabajo es al veterinario? Tal vez porque nunca nos enseñaron lo que realmente hay detrás de una consulta veterinaria. Un médico veterinario no llega a un consultorio por casualidad. Detrás hay años de universidad. Miles de horas de estudio. Noches sin dormir. Prácticas. Internados. Guardias. Cursos. Congresos. Especializaci...

El día que Dios quiso enseñarle al ser humano cómo se ama... creó un perro por Carlos Arturo Bastidas Collantes

 El día que Dios quiso enseñarle al ser humano cómo se ama... creó un perro por Carlos Arturo Bastidas Collantes Dicen que los perros no hablan. Qué equivocación tan inmensa. Hablan cada vez que esperan horas enteras detrás de una puerta. Hablan cuando sienten nuestros pasos mucho antes de que la llave gire en la cerradura. Hablan cuando apoyan su cabeza sobre nuestras piernas, justo el día en que el mundo se nos vino abajo y no queremos que nadie nos pregunte qué nos pasa. Hablan con la mirada. Y hay miradas que dicen mucho más que cualquier idioma. Hoy es el Día Internacional del Perro. Pero la verdad es que no existe un solo día suficiente para agradecer a esos seres que nacieron con una misión, enseñarnos a amar como nosotros casi nunca sabemos hacerlo. Ellos llegan a nuestra vida sin hacer ruido. Un pequeño cuerpo lleno de curiosidad. Un corazón gigantesco. Una promesa invisible. Y, sin darnos cuenta, un día ya no imaginamos la casa sin el sonido de sus pasos, sin el golpeteo ...

Confesiones de un veterinario que jamás podrá decir en voz alta (Porque la ética profesional existe... aunque a veces nos cueste años de vida) por C.A.B.C

 Confesiones de un veterinario que jamás podrá decir en voz alta (Porque la ética profesional existe... aunque a veces nos cueste años de vida) por C.A.B.C Ser veterinario es una profesión maravillosa. Dicen. Porque la realidad es que uno entra a la universidad pensando que va a salvar animales... ...y termina especializándose en diplomacia internacional con seres humanos. Los pacientes, en realidad, son la parte más sencilla del trabajo. Los perros jamás mienten. Los gatos, aunque finjan odiarte, tampoco. El verdadero desafío siempre entra caminando en dos patas. Y suele comenzar la consulta con una frase inolvidable: —Doctor... no sé qué le pasó. Traducción: "Sé perfectamente qué pasó, pero todavía no quiero asumir mi parte de responsabilidad." --- Existe una ley universal que jamás ha sido publicada. Mientras más grave está el paciente, más veces el tutor dice: "ayer estaba perfecto". Perfecto. Con diez días sin comer. Tres semanas bajando de peso. Cinco meses to...

Las verdades incómodas que todo médico veterinario termina aprendiendo por Carlos Arturo Bastidas C.

 Las verdades incómodas que todo médico veterinario termina aprendiendo por Carlos Arturo Bastidas C. Hay una realidad que quienes ejercemos la medicina veterinaria descubrimos muy temprano, los animales rara vez son los responsables de su sufrimiento. En la inmensa mayoría de los casos, detrás de cada enfermedad avanzada, de cada urgencia evitable o de cada vida perdida, existe una decisión humana equivocada. Y no lo digo desde la superioridad. Lo digo desde la experiencia. Desde las incontables horas en consulta, desde las noches de emergencia y desde el dolor de tener que mirar a un propietario a los ojos sabiendo que, si hubiera acudido unos días antes, la historia habría sido diferente. Vivimos en una época en la que abundan las opiniones, pero escasea la responsabilidad. Cualquiera se siente con autoridad para hablar de medicina veterinaria después de ver un video en redes sociales o leer una publicación en internet. Sin embargo, la biología no entiende de tendencias, los vir...

Cuando el ego entra por la puerta, la medicina veterinaria sale por la ventana por CABC.

 Cuando el ego entra por la puerta, la medicina veterinaria sale por la ventana por Carlos Arturo Bastidas C. Hay algo que me preocupa profundamente de nuestra profesión, y no tiene nada que ver con la falta de equipos, de medicamentos o de tecnología. Tiene que ver con nosotros. Con nuestros egos. Con esa absurda necesidad de demostrar quién sabe más, quién tiene más experiencia, quién posee el último diplomado, la especialidad más prestigiosa o la publicación más reciente. Como si la medicina veterinaria fuera una competencia entre colegas y no una misión compartida. Y mientras discutimos por quién tiene la razón, olvidamos una verdad que debería avergonzarnos, ninguno de nosotros llegó hasta aquí solo. Antes de que existieran los ecógrafos de alta resolución, la tomografía, la inteligencia artificial o la medicina basada en evidencia como la conocemos hoy, hubo médicos veterinarios que aprendieron cuando casi todo dependía de la observación clínica, del razonamiento y de la expe...