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“Bueno, Bonito y Barato”: La Trilogía Imposible de la Gente que Nunca Será mi Cliente por Carlos A. Bastidas C.


“Bueno, Bonito y Barato”: La Trilogía Imposible de la Gente que Nunca Será mi Cliente por Carlos A. Bastidas C.


Hay un tipo de personaje en el mundo del comercio y en la medicina veterinaria ni se diga que merece su propio documental. Son aquellos que comentan en tus publicaciones pidiendo “referencias de algo bueno, bonito y barato” o diciendo la joyita máxima, “¿Quién ofrece un servicio excelente pero que no sea tan caro?”. Esa gente, sí, esa misma, es el fenómeno social que más dolores de cabeza genera en cualquier negocio decente. Y la verdad… jamás los querría de clientes.


Porque hay que decirlo sin anestesia, esa clase de gente vive en un universo paralelo, uno donde la calidad es gratis, la excelencia se regala y el profesional vive del aire. En su mente, todo es negociable, todo debe tener descuento, todo es “pero si es solo un ratito”. No valoran preparación, esfuerzo, experiencia ni la cantidad de años que uno ha invertido en ser bueno. Y lo peor,creen que tienen derecho a decidir cuánto vale tu trabajo.


Qué ironía !!!te piden milagros, pero pagan miseria. Y cuando no cumples su fantasía económica, eres “carero”, “lucras con los animales”, “no tienes vocación”… pero cuando logran algo “barato”, nunca falta el drama: que salió mal, que no les gustó, que el servicio no era el que esperaban. Claro, ¿qué esperaban? ¿Un Ferrari al precio de una bicicleta usada?


La verdad es simple, lo bueno cuesta, porque detrás de lo bueno hay estudio, experiencia, inversión, equipos, horas sin dormir, responsabilidad y un profesional que sí sabe lo que hace. Lo bonito, también. Y lo barato… bueno, lo barato tiene su propio ecosistema donde yo, sinceramente, prefiero jamás entrar.




Hay que decirlo con todas las letras, mi trabajo NO lo cotiza el cliente. Lo cotiza mi preparación. Nadie tiene por qué ponerle precio a mi esfuerzo ni a mi conocimiento. Y si alguien cree que sí, pues que busque opciones donde le alcance. Porque para eso existe un abanico enorme en el mercado, para que cada quien elija según su bolsillo… y según su nivel de respeto.


Y es que esos clientes del “bueno, bonito y barato” no solo son tóxicos! son peligrosos. Se meten donde no deben, exigen lo que no saben, regatean como si uno estuviera vendiendo plátanos en la esquina, no asumen responsabilidad y encima quieren sentirse los héroes por “haber encontrado algo más económico”.


Pues no, gracias. Esos no son mis clientes. Ni ahora, ni nunca. Mi energía, mi tiempo, mi profesión y mi dignidad no están para mendigar aprobación de quien no entiende el valor del trabajo ajeno.


Que busquen donde les alcance, que paguen lo que puedan… y que luego no regresen llorando cuando descubran que lo barato siempre, SIEMPRE, termina saliendo caro.


Porque aquí, en mi espacio, en mi negocio y en mi vocación, se cobra lo que es. Sin disculpas, sin descuentos emocionales, sin cuentos. Lo profesional se paga como profesional.


Y como diría cualquiera con sentido común

“Si quieres algo bueno, bonito y barato… escoge dos. Los tres no existen.”



Comentarios

  1. Ahora ya con años de experiencia se me hace lógico eso, pero cuesta llegar a ese punto donde uno se puede dar el lujo de ir discriminando a ese tipo de clientes.

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