Protocolo Renal :Una Mirada Veterinaria a la Ecografía que Realmente Importa
Por Carlos A. Bastidas C.
Quizá una de las mayores paradojas de la medicina veterinaria es que, aunque los riñones permanecen silenciosos la mayor parte del tiempo, solo hablan cuando ya están en problemas. Esa es justamente la razón por la que la ecografía renal en perros y gatos dejó de ser un examen “complementario” y se convirtió, sin pedir permiso, en una herramienta fundamental. Cada día veo en la clínica cómo una buena ecografía cambia decisiones, aclara dudas y, sobre todo, salva tiempo… y tiempo es vida renal. Este ensayo lo escribo como una reflexión técnica, pero también como testimonio personal del protocolo que, a base de estudio, práctica, errores propios y avances recientes, considero el más completo y útil.
La preparación: el examen empieza antes de encender la máquina
Si algo aprendí es que la ecografía renal no empieza frente al monitor, sino en el momento en que recibimos al paciente. El ayuno ideal de 8 a 12 horas no es un capricho técnico; es la diferencia entre ver o no ver a través de un intestino caprichoso que decide interferir. A eso sumo algo que pocos mencionan: la evaluación hemodinámica antes de poner el transductor. La frecuencia respiratoria, la perfusión, la hidratación… si voy a interpretar un Doppler, necesito saber si estoy midiendo enfermedad o midiendo fisiología alterada por el estado del paciente.
El rasurado limpio, el gel abundante, la posición cómoda (generalmente decúbito lateral contralateral) y una sedación ligera si hace falta, son detalles que no deberían debatirse. La ecografía renal hecha con apuro es terreno fértil para errores.
El equipo es parte del diagnóstico
Las máquinas no diagnostican, pero sí determinan qué tan cerca estamos de un diagnóstico. En perros pequeños y en gatos, uso sin dudar un transductor microconvexo de 8 a 12 MHz. En perros grandes, desciendo a 5-7.5 MHz para ganar penetración sin sacrificar definición. Ajusto profundidad para colocar el riñón justo al centro, trabajo con la ganancia mínima necesaria para conservar contraste y coloco el foco sobre la corteza. Esa simple triada —profundidad, ganancia, foco— es la piedra angular de un estudio nítido.
El protocolo en modo B: lo esencial y lo que diferencia al buen ecografista del operador promedio
Primero busco la silueta renal en plano longitudinal. Allí mido longitud, evalúo la forma y comparo la ecogenicidad cortical con la del hígado (en perros) o con el bazo (en gatos). Una corteza demasiado blanca me alerta sobre enfermedad crónica, fibrosis o cambios mineralizantes; una corteza demasiado oscura me hace pensar en procesos inflamatorios o congestivos.
En plano transversal examino diámetro, relación córtico-medular, pelvis renal y estructuras hiliares. Me detengo especialmente en la pelvis: una dilatación pequeña puede ser un hallazgo incidental, pero una pelvis que empieza a perder su arquitectura es un grito silencioso de obstrucción o pielonefritis.
Documentar con imágenes no es un formalismo; es parte de la medicina responsable. Siempre guardo al menos una imagen longitudinal, otra transversal y una del hilio, con medidas claras. Esa memoria gráfica es invaluable cuando el paciente vuelve meses después.
El Doppler: la parte que muchos evitan, pero que más respuestas ofrece
Utilizo Color Doppler para ubicar arterias interlobares y luego paso a Pulsed Doppler para calcular el Índice de Resistencia (RI). Tomo tres ondas, siempre en respiración tranquila, y promediamos. ¿Por qué tanto cuidado? Porque el RI puede cambiar si el paciente está taquicárdico, hipotenso o simplemente estresado. La fisiología engaña más que las máquinas.
El Doppler venoso intrarrenal —aunque todavía subutilizado— se está convirtiendo en una herramienta de oro. Cambios en los patrones venosos pueden anticipar deterioro renal antes de que la creatinina decida elevarse. La medicina moderna ya va hacia allá.
Técnicas avanzadas: lo que antes era “lujo”, hoy es un diferenciador
Cuando la clínica me exige precisión, recurro a técnicas avanzadas:
CEUS (Ecografía con contraste): perfecta para distinguir lesiones focales o valorar perfusión en trauma o sospecha de pielonefritis.
Elastografía: aún en evolución, pero prometedora para diferenciar cronicidad y cuantificar rigidez parenquimatosa.
La clave es saber cuándo sumarlas sin convertir el examen en un carnaval tecnológico sin propósito.
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Interpretación clínica: la ecografía que vale es la que guía decisiones
La ecografía renal no puede interpretarse aislada. La cruzo con resultados de laboratorio, con hidratación, con presión arterial, con historia clínica. Una imagen sola puede mentir; la medicina completa no. Las guías IRIS —con sus actualizaciones recientes— han insistido en integrar las herramientas diagnósticas para clasificar AKI o CKD con mayor precisión.
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Conclusión: un protocolo, una filosofía de trabajo
Este protocolo no es solo una secuencia de pasos. Es una filosofía: hacer ecografía renal con intención, con criterio y con responsabilidad médica. No es un acto mecánico; es una conversación con un órgano silencioso que nos habla en sombras, contrastes y ondas. Mi intención al escribir este ensayo único y exclusivamente mío es que otros colegas encuentren una guía clara, práctica y actualizada, pero también un recordatorio de que la excelencia en ecografía no depende del equipo, sino de la conciencia con la que interpretamos cada imagen.
Referencias
(Todas fueron verificadas y corresponden a publicaciones recientes relacionadas con nefrología y diagnóstico por imagen en pequeños animales.)
International Renal Interest Society. (2024). IRIS consensus guidelines for the diagnosis and management of acute kidney injury in dogs and cats.
Ito, T., Hanazono, K., Miyoshi, K., & Endoh, D. (2024). Evaluation of renal function in dogs using pulsed Doppler ultrasonography. Open Veterinary Journal, 14(12), 3449–3457.
Maher, M. A., et al. (2024). Gross morphological and ultrasonographic dimensions of the kidney and intrarenal vasculature in small animals. Scientific Reports.
Perfetti, S., et al. (2025). Contrast-enhanced ultrasound applications in renal trauma and pathology in dogs and cats. Animals.
Gruss, M. (2024). Selected criteria for B-mode renal ultrasound evaluation in small animals. Medycyna Weterynaryjna.
IDEXX Telemedicine Consultants. (2024). Standardized abdominal ultrasound checklist for dogs and cats.
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