Del “que no le duela” al “que se recupere mejor”: nuevas tendencias en el manejo del dolor posquirúrgico en perros y gatos por Carlos A. Bastidas C.
Del “que no le duela” al “que se recupere mejor”: nuevas tendencias en el manejo del dolor posquirúrgico en perros y gatos por Carlos A. Bastidas C.
Un reconocimiento que merece estar dentro de esta historia
Hablar de la evolución del manejo del dolor en medicina veterinaria no puede limitarse a citar artículos, nuevos fármacos, técnicas de anestesia locorregional o protocolos multimodales.
Detrás de cada protocolo existe un equipo.
Y detrás de cada paciente que despierta de una cirugía con menor dolor, que vuelve a comer, que se incorpora, que interactúa y que regresa antes a su comportamiento habitual, existen profesionales que decidieron cuestionar la forma tradicional de hacer las cosas y buscar algo mejor.
Por esta razón, quiero expresar un agradecimiento especial al Dr. MSc. Joe Melchiade Muñoz, por el trabajo minucioso, responsable y profundamente comprometido que realiza en pos del bienestar de los pacientes de CABC Clínica Veterinaria.
Su participación representa exactamente aquello que este artículo pretende transmitir, la medicina veterinaria de calidad no consiste solamente en conocer un medicamento o dominar una técnica, sino en observar, analizar, cuestionar, reevaluar y buscar permanentemente mejores alternativas para nuestros pacientes.
De igual manera, quiero reconocer de manera especial al Dr. Matheo Mena y al Dr. Kevin Madril, excelentes anestesistas y piezas fundamentales en el proceso de implementación de nuevos protocolos de anestesia y manejo del dolor dentro de nuestra práctica diaria en CABC Clínica Veterinaria.
Su trabajo ha permitido que conceptos que alguna vez parecían exclusivos de centros altamente especializados comiencen a convertirse en herramientas reales de nuestra práctica cotidiana.
Y esto merece ser dicho.
Porque cuando hablamos de analgesia multimodal, anestesia locorregional, bloqueos guiados por ultrasonido, analgesia preventiva y monitorización estructurada del dolor, no estamos hablando únicamente de tendencias académicas.
Estamos hablando de pacientes reales.
De perros.
De gatos.
De familias que confían en nosotros.
Y de un equipo que decidió que “siempre lo hemos hecho así” no es una razón suficiente para dejar de mejorar.
1. Introducción: el paciente no debería tener que “pedir” analgesia
Existe una frase que deberíamos eliminar de nuestro vocabulario profesional:
«“Si tiene dolor, entonces le ponemos analgésico.”»
El problema es que cuando un perro o un gato demuestra claramente dolor después de una cirugía, muchas veces el proceso nociceptivo ya está establecido.
El paciente no debería tener que demostrar que sufre para que nosotros decidamos tratarlo.
El verdadero objetivo de la analgesia moderna no es únicamente quitar el dolor. Es impedir, en la medida de lo posible, que la lesión quirúrgica se convierta en una experiencia nociceptiva intensa y sostenida capaz de producir sensibilización periférica y central, alteraciones neuroendocrinas, disminución de la movilidad, anorexia, estrés y retraso en la recuperación.
La medicina veterinaria contemporánea está evolucionando desde una analgesia reactiva hacia una estrategia:
preventiva + multimodal + individualizada + locorregional + monitorizada.
Pero existe una pregunta todavía más importante:
¿Estamos tratando el dolor o simplemente estamos administrando medicamentos?
No son necesariamente la misma cosa.
2. Del protocolo escrito al paciente real
Una de las enseñanzas más importantes que hemos aprendido en nuestra práctica diaria es que ningún protocolo debería convertirse en una receta rígida.
Un protocolo debe ser un mapa, no una camisa de fuerza.
La literatura científica nos proporciona herramientas.
La experiencia clínica nos enseña cuándo utilizarlas.
La monitorización nos indica si están funcionando.
Y el paciente nos obliga a modificar aquello que no está funcionando.
Por eso, implementar nuevos protocolos de analgesia no significa simplemente agregar medicamentos a una hoja anestésica.
Significa cambiar nuestra manera de pensar.
Significa preguntarnos antes de cada procedimiento:
¿Qué dolor espero?
¿Dónde se origina?
¿Cuánto tiempo puede durar?
¿Qué paciente tengo delante?
¿Qué puedo bloquear antes de que ocurra?
¿Cómo voy a saber si mi protocolo funcionó?
Estas preguntas han sido fundamentales en el proceso de evolución de nuestro manejo anestésico y analgésico cotidiano.
3. La analgesia moderna es un trabajo de equipo
El dolor perioperatorio no pertenece exclusivamente al cirujano.
Tampoco pertenece exclusivamente al anestesista.
Y mucho menos es responsabilidad exclusiva del médico veterinario que recibe al paciente.
Es responsabilidad de todo el equipo.
El cirujano debe considerar la agresión tisular.
El anestesista debe anticipar y controlar la nocicepción.
El personal de hospitalización debe identificar cambios sutiles.
El médico veterinario debe interpretar la evolución.
El tutor debe aprender a reconocer signos de dolor en casa.
Y el paciente debe ser el centro de todas nuestras decisiones.
Esta visión colaborativa es precisamente la que permite que los avances científicos abandonen las páginas de las revistas y lleguen a donde realmente importan:
al paciente que tenemos sobre la mesa quirúrgica.
4. El futuro no se construye solo con medicamentos
El futuro del manejo del dolor veterinario no necesariamente consiste en tener más medicamentos.
Consiste en utilizarlos mejor.
La tendencia contemporánea apunta hacia:
- analgesia preventiva;
- analgesia multimodal;
- anestesia locorregional;
- bloqueos guiados por ultrasonido;
- evaluación mediante escalas validadas;
- analgesia individualizada;
- reducción racional de opioides;
- recuperación acelerada;
- integración de medidas no farmacológicas;
- educación del tutor;
- seguimiento posoperatorio.
Y, sobre todo:
una cultura clínica en la que el dolor se anticipa en lugar de esperar a que aparezca.
5. Una reflexión desde CABC Clínica Veterinaria
En ocasiones hablamos de innovación como si necesariamente significara tener el equipo más costoso, utilizar el fármaco más nuevo o implementar la tecnología más sofisticada.
No necesariamente.
Innovar también significa mirar un procedimiento que hemos realizado cientos de veces y preguntarnos:
«“¿Podemos hacer que este paciente tenga menos dolor?”»
Si la respuesta es sí, entonces debemos investigar.
Debemos estudiar.
Debemos entrenarnos.
Debemos discutir protocolos.
Debemos medir resultados.
Y debemos tener la humildad suficiente para cambiar aquello que puede hacerse mejor.
Eso es lo que representa para nosotros la evolución del manejo del dolor.
Un agradecimiento a quienes convierten la teoría en práctica, la literatura científica puede decirnos que una técnica es prometedora.
Pero alguien tiene que aprenderla.
Alguien tiene que implementarla.
Alguien tiene que asumir la responsabilidad de utilizarla correctamente.
Y alguien tiene que evaluar sus resultados.
Por eso, este artículo también es un reconocimiento al trabajo cotidiano de nuestro equipo.
Al Dr. MSc. Joe Melchiade Muñoz, por su meticulosidad, compromiso y constante preocupación por el bienestar de nuestros pacientes.
Al Dr. Matheo Mena y al Dr. Kevin Madril, por su excelente trabajo como anestesistas y por ser parte fundamental de la implementación y evolución de nuestros protocolos de anestesia y analgesia.
Finalmente, detrás de cada protocolo existe una pregunta que debería guiarnos:
“¿Esto realmente mejora la experiencia de nuestro paciente?”
Si la respuesta es sí, vale la pena aprenderlo.
Si la evidencia demuestra que funciona, vale la pena implementarlo.
Y si nuestra experiencia demuestra que puede hacerse mejor, debemos tener el valor de cambiar.
7. Conclusión: no queremos simplemente despertar al paciente
El objetivo de una anestesia exitosa no debería ser únicamente:
“El paciente despertó.”
Tampoco debería ser:
“La cirugía salió bien.”
La verdadera pregunta es:
“¿Cómo despertó?”
¿Despertó con dolor?
¿Despertó tranquilo?
¿Despertó con náuseas?
¿Puede incorporarse?
¿Quiere interactuar?
¿Puede descansar?
¿Puede comer?
¿Puede caminar?
¿Está confortable?
Estas preguntas representan una nueva manera de entender la medicina perioperatoria.
Y este cambio no es solamente académico.
Es profundamente humano.
Porque cada perro y cada gato que entra a un quirófano deposita en nuestras manos algo que no puede verbalizar:
su confianza.
Por eso, desde CABC Clínica Veterinaria queremos continuar evolucionando.
Continuar estudiando.
Continuar cuestionando nuestros propios protocolos.
Continuar incorporando evidencia científica.
Y, sobre todo, continuar trabajando en equipo.
Porque al final, la innovación más importante no es el medicamento más moderno ni el bloqueo más sofisticado.
La verdadera innovación es decidir que nuestros pacientes merecen que mañana lo hagamos mejor que hoy.
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