HOY TUVE POCOS PACIENTES, PERO UNA DE ESAS MAÑANAS QUE TE RECARGAN EL ALMA por Carlos A. Bastidas C.
HOY TUVE POCOS PACIENTES, PERO UNA DE ESAS MAÑANAS QUE TE RECARGAN EL ALMA por Carlos A. Bastidas C.
Advertencia!!! Hoy entendí que a veces necesitas cambiar un poco las cosas (un cambio en la redacción) ... me cuentan qué les parece?!
Hoy hubo pocas consultas, pero muchas conversaciones, consejos, jaladas de orejas y risas con un colega que hace rato dejó de ser solo un colega, es pana, hermano,asere y amigo.
Hablamos de la clínica, de números, de sistematizar todo lo que se pueda sistematizar, de ética profesional y hasta de esos «especialistas» que, en lugar de convertirse en aliados, a veces terminan siendo una piedra en el zapato. ¡La veterinaria también tiene sus villanos!
Pero, entre tantas cosas, hablamos de sueños, miedos, frustraciones y de ese mundo ideal que todavía queremos construir para nuestra profesión.
Y entendí algo: qué bonito es tener a alguien con quien no necesitas fingir que todo está bien.
Alguien que entiende tus batallas, que te dice tus verdades sin destruirte, que te da una buena jalada de orejas cuando hace falta y que te recuerda por qué empezaste cuando el cansancio amenaza con hacerte olvidar.
Porque ser médico veterinario no es solamente diagnosticar, operar y salvar vidas. También es luchar contra el estrés, aprender a administrar, tomar decisiones difíciles y tratar de mantener intacto el amor por lo que hacemos.
Hoy me llevé tres recordatorios:
Lo que no se mide, difícilmente se mejora.
El ego de un profesional jamás debería estar por encima del bienestar de un paciente.
Y tener un amigo que te diga la verdad vale más que cien personas que siempre te dan la razón.
A veces creemos que necesitamos otro curso, más equipos o más dinero para avanzar. Y sí, todo eso ayuda. Pero también necesitamos conversaciones honestas, colegas que sumen y personas con quienes podamos compartir no solo nuestros éxitos, sino también nuestros miedos y fracasos.
Porque dos cabezas piensan mejor que una, pero dos corazones comprometidos con hacer las cosas bien pueden cambiar mucho más de lo que imaginamos.
Hoy atendí pocos pacientes, pero salí con algo que no aparece en ninguna factura: la tranquilidad de saber que todavía hay motivos para soñar, personas con quienes construir y razones para seguir amando esta profesión.
Y tú, colega, si tienes a alguien que te escucha, te aconseja, te cuestiona y te ayuda a ser mejor sin sentirse amenazado por tu crecimiento, cuídalo. No todos los colegas se convierten en amigos, y no todos los amigos tienen el valor de decirte la verdad.
A veces, una buena conversación también es medicina.
Y ahora sí, después de tanta reflexión, pueden continuar con sus actividades fisiológicas. ¡Que tampoco vamos a convertir el baño en un congreso veterinario!
Menos ego. Más ética. Más amistad. Más humanidad. Y nunca dejemos de soñar con la profesión que merecemos.
Enséñanos a sistemizar !!por favor!! Está genial!!!
ResponderEliminarGracias! Ya le vamos a pedir al Doc Álvarez qué nos instruya!
ResponderEliminarMe gustan tus post de ambas formas! Gracias por compartir con el pueblo jajaja
ResponderEliminarEn el toillete salen las mejores ideas jajaja, tiempo justo y necesario para disfrutar de una buena lectura! Saludos desde México D.F.
ResponderEliminarQue casualidad, es como
ResponderEliminarsi hubiera estado ahí. Hoy también me pasó lo mismo con un gran amigo. La vida da vueltas y el mundo es un pañuelo.