Ir al contenido principal

EL PACIENTE NO TIENE LA CULPA DE QUE SU TUTOR NO ENTIENDA por Carlos A. Bastidas C.

 EL PACIENTE NO TIENE LA CULPA DE QUE SU TUTOR NO ENTIENDA por Carlos A. Bastidas C.


Hay algo que nadie nos enseñó suficientemente en la universidad:


No basta con saber medicina veterinaria. Hay que aprender a explicarla.


Porque sí…


Hay tutores que preguntan una vez.


Hay quienes preguntan diez.


Hay quienes necesitan que les hagamos un dibujo.


Hay quienes necesitan que les escribamos absolutamente todo.


Y también existen aquellos que, aunque les expliquemos con paciencia, simplemente no quieren entender.


Y algunos…


son una verdadera pesadilla.


Pero aquí está el punto:


EL PACIENTE NO TIENE LA CULPA.


El perro no tiene la culpa de que su tutor no entienda la dosis.


El gato no tiene la culpa de que suspendan el tratamiento porque "ya está mejor".


El cachorro no tiene la culpa de que confundan un medicamento con otro.


Y el paciente no tiene la culpa de que su médico veterinario termine agotado, frustrado o enfrentado con su tutor.


Por eso debemos aprender algo fundamental:


La dificultad del tutor no puede convertirse en un problema para el paciente.


¿QUÉ HACEMOS ENTONCES?


Primero:


EXPLICAMOS.


Segundo:


SIMPLIFICAMOS.


Tercero:


CONFIRMAMOS.


No preguntemos solamente:


"¿Entendió?"


Porque muchas veces nos responderán:


"Sí, doctor."


Y no entendieron absolutamente nada.


Preguntemos:


"Explíqueme cómo va a darle el medicamento en casa."


Ahí descubriremos inmediatamente si realmente comprendió.


Y HAY ALGO MÁS:


DOCUMENTEMOS.


Porque una cosa es decir:


"Yo le expliqué."


Y otra muy diferente es que en la historia clínica conste:


"Se explican al tutor diagnóstico, tratamiento, dosis, frecuencia, duración, cuidados y signos de alarma. Se recomienda control. El tutor manifiesta comprensión."


¿Ven la diferencia?


No se trata de trabajar con miedo.


Se trata de trabajar con orden, profesionalismo y trazabilidad.



¿CONSENTIMIENTO INFORMADO?


Sí.


Pero entendamos algo:


Un papel firmado no reemplaza una explicación.


El consentimiento debe formar parte de un proceso de comunicación.


Hay que explicar riesgos relevantes, beneficios, alternativas cuando correspondan y cuidados posteriores.


Y cuando un tutor rechaza un procedimiento recomendado:


documentarlo.


Cuando decide suspender un tratamiento:


documentarlo.


Cuando no acepta un examen:


documentarlo.


Cuando recibe instrucciones especiales:


documentarlo.


Porque nuestra memoria puede fallar.


La historia clínica no debería.


PERO ATENCIÓN:


Ser empáticos NO significa permitirlo todo.


No significa aceptar insultos.


No significa aceptar amenazas.


No significa trabajar gratis.


No significa permitir que el tutor modifique el tratamiento a su conveniencia.


No significa aceptar que nos obliguen a realizar algo que consideramos perjudicial para el paciente.


Y tampoco significa soportar una relación profesional que se ha vuelto irrespetuosa o incompatible con una atención segura.


La empatía necesita límites.


Y aquí viene una verdad que quizás a algunos colegas no les guste:


NOSOTROS TAMBIÉN DEBEMOS APRENDER A COMUNICARNOS MEJOR.


No podemos decir:


"Este tutor es bruto."


Tal vez simplemente no entendió.


No podemos decir:


"Ya se lo expliqué."


Tal vez nuestra explicación no fue suficientemente clara.


No podemos asumir que todos comprenden términos como:


cada 12 horas, ayuno, vía oral, contraindicación, pronóstico, recurrencia, efectos adversos...


Para nosotros son palabras cotidianas.


Para muchos tutores…


no.


Y por eso debemos traducir la medicina.


No hacerla más sencilla.


Hacerla comprensible.


PERO TAMBIÉN HAY UN LÍMITE.


Si explicamos.


Si repetimos.


Si escribimos.


Si entregamos indicaciones.


Si resolvemos dudas.


Si documentamos.


Y aun así el tutor decide hacer exactamente lo contrario…


ya no podemos asumir una responsabilidad que no nos corresponde.


La medicina veterinaria es una responsabilidad compartida.


Nosotros debemos hacer nuestro trabajo correctamente.


El tutor debe cumplir con la parte que le corresponde.


Y quiero decirles algo a mis colegas:


No permitan que un tutor difícil los convierta en malos veterinarios.


No permitan que una mala experiencia los haga perder la paciencia con el siguiente paciente.


No permitan que cinco minutos de frustración destruyan años de formación profesional.


Respiren.


Expliquen.


Escriban.


Repitan.


Pongan límites.


Documenten.


Y vuelvan a mirar al paciente.


Porque mientras nosotros discutimos…


él solamente sabe que se siente mal.


No sabe quién tiene razón.


No sabe cuánto cuesta el tratamiento.


No sabe quién insultó a quién.


No sabe quién dejó un comentario negativo.


Solo sabe que necesita ayuda.


Y esa es nuestra responsabilidad.


A LOS VETERINARIOS:


HAGAMOS BUENA MEDICINA.


Pero también aprendamos a comunicarla.


Porque un tratamiento que el tutor no comprende…


es un tratamiento que corre el riesgo de no cumplirse.


Y una indicación que no queda documentada…


puede convertirse mañana en una discusión sobre lo que supuestamente se dijo.


Por eso:


EXPLIQUE.


CONFIRME.


DOCUMENTE.


ESTABLEZCA LÍMITES.


PROTEJA AL PACIENTE.


Y PROTÉJASE PROFESIONALMENTE.


Porque respaldar nuestro trabajo no significa trabajar a la defensiva.


Significa trabajar correctamente.


Y quizás la próxima vez que un tutor nos diga:


"Doctor, no entendí."


en lugar de pensar:


"¿Otra vez?"


deberíamos pensar:


"Está bien. Vamos a explicarlo nuevamente."


Porque al final…


el paciente no tiene la culpa.


Y nosotros elegimos esta profesión precisamente para ayudarlo.


¿Y TÚ, COLEGA?


¿Cuántas veces has tenido que explicar un tratamiento cinco, diez o veinte veces?


¿Has tenido algún caso en el que el tutor hizo exactamente lo contrario a lo indicado?


¿Alguna vez una buena historia clínica te ayudó a demostrar todo lo que habías explicado?


Cuéntalo.


Quizá tu experiencia le evite un problema a otro colega.


Y quizá entre todos podamos construir una medicina veterinaria donde:


la ciencia, la empatía, los límites y la documentación vayan de la mano.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuando el Error es Maestro y la Soberbia un Obstáculo

Cuando el Error es Maestro y la Soberbia un Obstáculo Por Carlos Arturo Bastidas Collantes Dicen que el conocimiento te da poder, pero el verdadero poder está en saber usarlo con humildad. En la medicina veterinaria, como en la vida, todos fallamos. A veces porque decidimos rápido, otras porque confiamos demasiado o simplemente porque aún no sabemos lo suficiente. Pero cuando presenciamos el error de otro colega, ¿cómo debemos actuar? ¿Desde la cima de un ego inflado o desde la compasión de quien también ha tropezado? La respuesta es sencilla y brutalmente honesta: no somos Dios. Ni tú, ni yo, ni el PhD de peluquín que inspiró estas líneas con su falta de tacto y exceso de soberbia. Por eso, antes de levantar el dedo acusador, conviene mirarse las manos. Todos hemos tenido momentos donde, de haber sido grabados, nos habríamos ganado más de un meme y menos de una estrella. El error ajeno no debe ser pretexto para juzgar, sino oportunidad para educar. Y esa educación no se grita en públi...

¡YA BASTA! ¿CUÁNDO VAMOS A EMPEZAR A RESPETAR A LOS VETERINARIOS? Por Carlos A. Bastidas C.

 ¡YA BASTA! ¿CUÁNDO VAMOS A EMPEZAR A RESPETAR A LOS VETERINARIOS? Por Carlos A. Bastidas C. Ya basta. Lo vengo diciendo desde hace tiempo y cada vez tengo más claro que, si los propios veterinarios no levantamos la voz, nadie lo va a hacer por nosotros. El video que acabo de ver sobre el MVZ Francisco Paredes en Puebla, MÉXICO  vuelve a poner sobre la mesa un problema que se ha convertido en una verdadera enfermedad de nuestra profesión, la falta de respeto hacia el médico veterinario, la normalización de la agresión y esa absurda idea de que atender a un animal debe ser barato, gratuito o prácticamente un acto de caridad. Y no. ¡NO! ¿Quién carajo se creen algunos para insultar, humillar, amenazar o cuestionar de esa manera a un profesional que está intentando salvar la vida de un animal? ¿Desde cuándo estudiar años, invertir en formación, pagar equipos, mantener una clínica, contratar personal, comprar medicamentos, reactivos, material quirúrgico, asumir servicios básicos, i...

“31 de Octubre: El Día en que Celebramos a Quienes Curamos con Ciencia, Alma y Lodo en los Zapatos”

  “31 de Octubre: El Día en que Celebramos a Quienes Curamos con Ciencia, Alma y Barro en los Zapatos” Por Carlos A. Bastidas C. Hoy amanecí con el corazón apretado. Mi querido equipo perdió la semifinal de la Copa Libertadores, y confieso que me dolió… porque uno también ama esos colores que lo acompañan desde niño. Pero justo cuando la tristeza me quería ganar el día, recordé algo mucho más grande,  ¡hoy es 31 de octubre, el Día del Médico Veterinario Ecuatoriano! Y entonces sonreí. Sonreí porque, más allá del marcador, tengo muchos motivos para celebrar. Tengo una familia hermosa que me sostiene, unos hijos que me inspiran, una esposa que me acompaña en cada batalla, y un gran equipo de amigos y colegas que trabajan hombro a hombro conmigo en la clínica, dejando el alma por cada vida que atendemos. Y me di cuenta de algo,  la vida, al igual que la veterinaria, se gana con el corazón. No todos los héroes usan capa. Algunos usamos bata, botas llenas de lodo, o ...